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16 julio 2026
Sucede a menudo: llega la primera tormenta de verano o una tromba de agua, y el cliente llama porque la instalación no arranca, la app señala una pausa y no sabe cómo gestionar la situación. En realidad, en la mayoría de los casos no hay ninguna avería. El problema es que el cliente no sabe qué esperar cuando las tormentas de verano afectan a la instalación de riego. Por eso, antes del verano o de un periodo de tiempo inestable, conviene dedicar unos minutos a una explicación práctica: qué puede pasar, qué puede comprobar por sí mismo y cuándo debe llamar. Menos urgencias innecesarias, menos malentendidos, más confianza en el trabajo realizado.
El primer mensaje que hay que dar al cliente es sencillo:
“Si llueve mucho, aunque sea pleno verano, la instalación de riego puede suspender automáticamente el riego porque está funcionando correctamente.”
Con un sensor de lluvia, como Acqua Vision o Acqua Click de Rain, el riego se interrumpe durante o después de un episodio de lluvia para evitar despilfarros cuando el terreno ya ha recibido agua. Antes de alarmarse, el cliente debe comprobar si el sensor sigue activo o si hay una pausa meteorológica.
El cliente no necesita conocer el funcionamiento técnico del sensor. Pero sí debe saber que, después de una tormenta, la instalación puede no volver a arrancar de inmediato, aunque haga mucho calor. Puedes explicárselo así:
“El sensor de lluvia sirve para detener la instalación cuando ha llovido. Después de una tormenta, el riego puede no reanudarse enseguida: primero el sensor debe secarse y después la instalación vuelve a la programación normal.”
También conviene aclarar que el sensor no mide directamente cuánta agua hay en el terreno. La reanudación depende del sensor, del programador y de la programación establecida.

Si la instalación utiliza dispositivos Vision compatibles, como Nuvola WiFi Vision o Nuvola Cell Vision, también puede entrar en juego la pausa meteorológica, una función de la App Vision que suspende automáticamente el riego en función de la previsión meteorológica local.
La explicación que hay que dar es esta:
“Si la app indica una pausa meteorológica, no reactives la instalación de inmediato. El programador suspende el riego para evitar despilfarros y después vuelve automáticamente a la programación.”
El sensor de lluvia y la pausa meteorológica no son lo mismo, pero para el cliente el comportamiento que hay que mantener es idéntico: no forzar el riego manual justo después de una tormenta. No importa si ya ha vuelto el calor.
Durante una tromba de agua o justo después de una lluvia intensa, el cliente no debe hacer pruebas en la instalación. Mejor ser claros: no debe abrir arquetas, tocar programadores o conexiones mojadas, desmontar sensores, ni poner en marcha ciclos manuales “para ver si funciona”. Durante el evento no se interviene. Se espera a que la situación esté estable.
Después de una tormenta violenta, el cliente solo puede hacer comprobaciones sencillas y seguras.
Puede:
Estas comprobaciones ayudan al instalador a entender si se trata de una suspensión normal de la instalación o si realmente hace falta una intervención.
Para reducir las llamadas innecesarias, hay que dar al cliente criterios claros.
Debe ponerse en contacto con el instalador si observa:
Así el cliente no llama en cuanto deja de llover, sino cuando ve una señal concreta.
Este es un texto práctico que el instalador puede enviar por WhatsApp antes de un periodo de tormentas.
“En los próximos días se prevén tormentas muy intensas. Si la instalación no arranca después de la lluvia, tranquilo: el sensor de lluvia o la pausa meteorológica pueden suspender automáticamente el riego. No pongas en marcha ciclos manuales ni abras arquetas o programadores después de la tormenta. Comprueba en la app si aparece el sensor activo o una pausa meteorológica. Si notas fugas, arquetas llenas de agua, aspersores dañados o si la instalación no vuelve a arrancar tras el tiempo normal de secado, envíame fotos o un vídeo y lo compruebo yo.”
El cliente informado llama menos y llama mejor. Para el instalador, esto significa menos interrupciones innecesarias, menos urgencias que filtrar y una gestión más ordenada después del evento. Bastan unos minutos antes del mal tiempo para evitar malentendidos después: el cliente está más tranquilo y el instalador trabaja mejor, incluso en los periodos más inestables.
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